Los sistemas de calefacción por aerotermia son capaces de calentar los hogares, como mínimo, un 25% más barato que el gas natural y su precio es un 50% inferior, si se compara con los costes de calentar las viviendas con calderas de gasóleo.

Esta afirmación es el titular de un informe realizado por la empresa Toshiba gracias al estudio que ha hecho en diversas instalaciones reales, que incluyen viviendas unifamiliares, comunidades, bloques de pisos y otros tipos de viviendas. El resultado es contundente. El ahorro de una calefacción aerotérmica frente a gas natural y gasóleo es, como mínimo, del 25% y 50%.

aerotermia ahorro

Esto supone que para una casa de 100 m2, una familia podría ahorrar al año desde un mínimo de 150 € y hasta 500 €. Además, Toshiba señala que añadir a esta calefacción la posibilidad de calentar el agua caliente, los ahorros podrían ser muy superiores.

Según el estudio realizado por Toshiba, y tomando como referencia una zona climática con inviernos fríos, el coste de la calefacción por m2 y año con aerotermia oscilaría entre 3,6 y 3,9 euros. En el caso de las calderas de condensación (gas natural) el coste sería de 5 euros por m2/año y para las de gasóleo oscilaría entre los 7 y 9, dependiendo de si los equipos son de última generación o más antiguos.

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Tomando como ejemplo una vivienda unifamiliar de 180 metros cuadrados, la calefacción por aerotermia consumiría al año 6.667 KWh, lo que supondría un coste anual de 687 euros, en el que se incluyen los costes fijos de la factura eléctrica con una tarifa de discriminación horaria. La misma vivienda, con una caldera de condensación de gas, consumiría anualmente 20.747 KWh, con un coste de 937 euros anuales (tras gastar 2.300 m3 de gas). Mientras, una caldera de gasóleo consumiría entre 2.154 y 2.619 litros de combustible para generar entre 21.930 y 26.677 KWh, con un coste que oscilaría entre 1.293 y 1.572 euros.

A los costes de calefacción se añaden los costes de mantenimiento y propiedad. En el caso de la aerotermia son prácticamente nulos y de extrema sencillez. Por su parte, las calderas de gas y gasóleo necesitan revisiones periódicas que sólo pueden realizar personal cualificado, lo que al año supone costes añadidos.

A esta ventaja en el coste habría que añadir otras adicionales que aporta este sistema como son su menor impacto medioambiental, ya que se deja de quemar combustibles fósiles para calentar la casa, lo que supone una evolución importante y cero emisiones de C02; un mayor confort; menores costes de mantenimiento y una función adicional, como es la refrigeración o aire acondicionado para el verano.

Si le interesa conocer más sobre esta tecnología puede consultar nuestro DOSSIER DE AEROTERMIA.

Fuentes:

Caloryfrío

Energética21